Un poema

Publicado en por billibilli

                                                                        La Abeja y Su Bella Flor

                                                                     Basado en una historia real


Cuenta la gente por ahí, la historia de una abeja. Una abeja y su flor.

Cuentan que la abeja vivía en una colmena, en un árbol de un parque, en una ciudad cualquiera. Y que en ese parque, había un extenso campo de flores que lo cubría, de lado a lado, de rincón a rincón.

Que la abeja salía día a día a buscar lo que usan para su alimento, pasando de flor en flor, por las más bellas y las no tanto, por sus preferidas y por otras normales. Un día salió a hacer lo que hacía y pasó por donde siempre, haciendo lo de siempre,como siempre, sin notar que entre las flores que visitaba, crecía otra pequeña y delicada flor, poco a poco, centímetro a centímetro.

Así, las horas se convirtieron en días, los días se convirtieron en semanas, y éstas, en meses.

Cuentan que cierto día, la abeja salió como de costumbre, haciendo lo mismo de siempre. Pero algo cambió ese día. Después de tanto tiempo, la abeja se notó esa pequeña flor que ya no era pequeña, era una hermosa, delicada y colorida flor, llena de vida. Intrigado y maravillado, la abeja se acercó tímidamente a conversar con esta nueva flor. Se acercó y conversó por horas y horas con esta flor, que no era solo bella por fuera, sino que también lo era por dentro. Y así se formó una amistad.

Desde ese momento, la abeja dejó de visitar las otras flores, porque no le interesaban, solo tenía fuerzas para esta única flor, su única flor.

Día a día, la abeja salía de su colmena para pasar su tiempo en su nueva amiga, hablaban y hablaban, reían, se entristecían, gritaban, susurraban, lloraban de pena, de alegría; se contaban sus miedos y temores, sus deseos y anhelos.

Minuto a minuto, hora a hora, día a día, el cariño que se tenían la abeja y la flor crecía y crecía. Llegando a convertirse en amor. Cosa que ninguno decía, por no estar seguros. La abeja, que ya había amado antes a otra flor, pero de forma muy distinta; no estaba seguro si lo que sentía era amor. Y la flor, no estaba segura si la abeja sentía lo mismo por ella.

Cuando llovía, la abeja se sentía triste, ya que no podía volar con lluvia, y no podía ir a visitar a su bella flor, y ésta se entristecía porque no recibiría la visita de su abeja, y además porque no podía moverse para ir a ver a la abeja.

Pero cuando salía el sol, ambos eran muy felices. Y por un tiempo, todo estuvo bien.

Cuentan que un día, sin aviso, llegó una gran tormenta, con rayos y truenos, relámpagos y fuertes lluvias, por lo que la abeja no pudo ir a ver a su amada flor por mucho, mucho tiempo. La abeja se sentía muy triste, las ansias por volver a ver a su flor crecían más y más. Lo mismo pasaba con la flor, que no podía ver a su abeja.

Cuando la tormenta finalmente pasó, la abeja y la flor se volvieron a encontrar, siendo tan felices como no lo eran hace mucho tiempo. La abeja aprovechó esta oportunidad para decirle a su flor todo lo que sentía por ella, que la amaba. La flor le respondió bien, lo que esperaba la abeja. Y por un tiempo, todo estuvo bien.

La flor era tan bella (por dentro y por fuera) que muchas otras abejas y seres del parque se acercaban con la intención de ser más que amigos. Pero la flor tenía ojos solo para la abeja. Tanto era este deseo de otros por poseer la flor, que un hombre llegó sin previo aviso, y arrancó la flor de la tierra, para llevársela a su casa, cerca de otro parque, en otra ciudad. Una muy lejana ciudad.

La abeja hizo todo lo que pudo para salvar a su flor, pero sus esfuerzos fueron inútiles. La flor se fue.

Después de un tiempo de búsqueda, la abeja encontró a su flor en la otra ciudad, y fueron felices por un tiempo...Pero la abeja tenía que volver a su colmena, no podía quedarse en esa nueva ciudad a vivir, tenía obligaciones.

Después de eso se vieron muy poco, casi nunca. Y por un tiempo, ambos se sintieron mal.

Ya no se cuenta nada de la abeja ni de la flor, se sabe que están muy lejos uno del otro y que aún se aman. Nada más.

 

Autor ZaiN

Fte. /www.antronio.com

 

Por eso

 

“Solo amo una reina en todo el mundo, que da vida a mi inmenso jardín. Donde el tiempo, la distancia y  las cosas cotidianas son los argumentos para demostrar que soy capaz de mantener las flores de mi jardín que dan el alimento a mi colmena (reina) que es mi mayor tesoro  junto con mi hijo”.

Solo  existe el hoy para demostrar que amamos y que somos capaces de darlo todo por quien amamos de manera libre y responsable, donde  cada uno es amo y señor de lo que desea, no hay que dejar para mañana lo que se puede hacer hoy.

 

BilliBilli

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